Locura incansable.


Dicen que de lo nuestro ya no queda nada. Que el tiempo borro los recuerdos y un viento se llevó las cenizas que quedaban del fuego que nos encendía. Piensan que espero a nada ni nadie, que no volverás, que ya no sabes ni que existo ni lo que me prometiste. Que no recuerdas nuestra canción ni nuestra fecha, tampoco sabes de aquel primer beso, de las caricias y que por supuesto olvidaste todos los días tristes. Que no sientes nada si me recuerdas, que no recuerdas mi móvil al que tanto llamabas , ni el numero de pasos que hay desde la puerta hasta mi cama, los pasos que tanto recorriste. Dicen que otra alegra tu cara, cura tus cicatrices, que cuando me miras gira tu cara para que la beses.

Dicen, dicen, dicen que ya no me quieres estas estúpidas voces que atormentan mi alma.

Con una mascara que oculte mi verdad.

Lo que tienes que entender es que el amor es vida. No es algo precioso, ni algo bonito y perfecto. El amor tiene que ser sufrimiento, dolor que el corazón te duela de tanto querer, que llores de tanta felicidad que te duelan los huesos de tanto reír. Que el amor tiene que ser algo que te mate para luego resucitarte de nuevo, tiene que ser pasión. Tiene que ser la locura más grande que jamás se te haya ocurrido.

-¿Quién te enseño eso?

-Él me enseño todo lo que sé y por eso hoy estoy aquí.

A veces repaso en mi mente cada día para entender que fue lo que falló.

Que la vida se nos va como el humo de ese tren.

No sé como comenzar...me haces falta, te extraño, si parece un buen comienzo pero no expresa toda la verdad. No solo es necesidad de tener tu sonrisa cuando más lo necesito, ni el roce de tu mejilla junto a la mía cuando me dabas un abrazo de esos que se te encogen hasta el corazón, tampoco es eso. No es esa calada de aire fresco en los pulmones que me provocabas con un simple beso cotidianos de los de todos los días, ni el sabor de tus labios después de una copa de más, con las que te hacían prometerme el cielo aun que a nosotros lo que más nos gustaba era arder en el infierno. Supongo que tampoco es tu mano agarrando la mía, segura a mi lado sin dejar correr el frescor del aire entre nuestros dedos, ni las sonrisas tontas que nos llevaban a los besos. Y aun que me cueste creerlo tampoco es las llamadas para consolarme en los momentos ceros sin importar la hora que fuera ni el tiempo que llevara encontrar un remedio. No son las horas esperando tu regreso con una leve sonrisa que cada vez se hacía más amplia según pasaba la manecilla del segundero por el numero 12.

Supongo que es el cambio de mi vida provocado por tu despedida. El hecho de que la vida, mi vida, quedara dividida entre un antes y un después de que tu aparecieras. Tu despedida, mi sonrisa destruida esperando a que volvieras como cada día. Es el dolor de cada día en el pecho, es tu mirada de reojo en medio de la gente, es la palabra ausente que espera en activo a una respuesta, es el miedo a vivir así toda la vida. El vacio de mi corazón que en un rincón pone tu nombre escrito y al lado un palito por cada día que paso desde que nos separamos, que si te alejas un poco puedes ver a un corazón rayado entero. No quedan días que apuntar, ni horas que esperar, ni silencios que acumular, ni esperanzas por las que luchar.

No es extrañar, es algo más. Que antes de ti esperaba alguien como tú y después...te espero a ti. Que no que no es extrañar, ni necesitar, ni esperar ni nada de eso ¡ joder ! es…amar.



Como un libro que no sabes el final y te asusta lo que lees asi la vida es.

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo



Cuántas veces he tenido sexo con gente en sueños y al día siguiente no me he atrevido ni a saludarla, pensando que en el 'buenos días' se notará las 'buenas noches que hemos pasado'.
Quizá el mundo iría mejor si contásemos nuestros sueños eróticos a los que han sido
protagonistas de ellos.