Somos jóvenes. Se supone que debemos emborracharnos, que debemos portarnos mal y follar hasta perder la cabeza. Estamos diseñados para irnos de juerga, es así. Sí, algunos tendrán una sobredosis o se volverán locos, pero Charles Darwin dijo que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos, y de eso se trata:

¡de romper huevos!

Somos un desastre, yo soy un desastre y pretendo seguir siéndolo hasta los veintitantos, tal vez hasta los 30, y dispararía a cualquier persona que quisiera quitarme eso.

Cuentan los días mis brazos sin hallarte, y me recuesto en el suelo y se me eriza el pelo en solo recordarte, que mi almohada está llena de cuando no estabas, de canciones que nunca cantabas, de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas, y de un tiempo a esta parte decido soñarte, y ya ves, despierto como me acosté.



Quienes creen que las cosas pueden hacerse, son quienes logran hacerlas.


Solo tú entiendes mis silencios

-¿Por qué esa cara tan triste?

-....nada.

-Venga cuéntamelo amor.

-Me pone triste pensar que un día por algún estúpido motivo, quizás una discusión sobre algo que con el tiempo acabaremos arrepintiéndonos pero será demasiado tarde, o simplemente tú te cansaras o yo lo haré y acabaremos separado.

-Eso nunca pasará.

-Sí, si que pasara es inevitable.

-Vale ya veremos si ocurrirá, hasta entonces te querré como no he querido a nadie en mi vida.

La abrazó.


Que ya estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón....de trovadores de contenedor.