Alguien se olvido hoy de pintarle la sonrisa a mi cara..

Adoro las fotografías.

Quizás porque lo mejor de ellas es eso, que nunca cambian, incluso cuando las personas que salen en ellas sí lo hacen …

¿Quieres saber una gran verdad?

-Los amores no tienen un final feliz, algo que ha sido demasiado bonito no puede acabar bien, simplemente no debería acabar. Esto es la cruda realidad.

¿Alguna vez en tu vida has tenido una gran historia de amor?

No un amor de ir de bares o de ir por ahí de excursión, un amor de los que se te agarra aquí y parece que no puedes respirar.
Pues yo sí, es él.
Y de ese gran amor uno no se olvida en la vida.
Y llega un momento que se te olvida por qué se acabo, y solo recuerdas que es tu gran amor.
Y entonces aparece con un billete para Madagascar, y crees que todo es posible, que ese puede ser el momento en el que funcione.
Tenía que probarlo, pero claro, se me olvidaba que lo mío con él no funciona, y que no funcionará nunca, por muy gran amor de mi vida que sea.
Y que tenías razón, tú, mis padres y todo el mundo.


hoy me siento más moñas que nunca..

..si nos quieren ver caer, lo llevan claro



Supongo que de eso va NUESTRA HISTORIA, de las cosas que nunca supiste, las que yo nunca fui capaz de decir y las que no quisiste escuchar. De los silencios incómodos que tanto nos asustaban, de las discusiones que nunca teníamos, de los besos que nunca nos faltaban y de los abrazos que siempre me dabas.

Cuando quise darme cuenta el viento estaba moviendo tanto mi pelo que no me dejaba ver, las gotas nublaban mi mirada y el sonido de los arboles rompían ese silencio tan incomodo, ¿qué fue de nuestra historia perfecta? El mundo color rosa se destiño dejando ver un millón de colores con tonos más claros que otros, quizás el sol estaba alumbrándonos para que viéramos la luz, pero esa misma era tan fuerte que lo único que hacía era cegarnos y dejarnos encerrado en esos sentimientos que nos llevaban a nuestra cabezonería.

Hubiera matado a todo el mundo que se nos cruzara en ese instante, a cada mirada cotilla esperando alguna lágrima, a los que miraban mientras golpeabas el banco con rabia, mientras que mis labio se apretaban en medio de un sollozo, les hubiera matado para después resucitarles mientras me besabas y me susurrabas al oído:

-Te quiero mucho, no quiero perderte jamás.

Fue una promesa